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La plaga de los niños invisibles y cómo evitar que tu hijo lo sea

Autor Jordi Magrinyà

La plaga de los niños invisibles y cómo evitar que tu hijo lo sea.

 

Hoy voy a exponer una problemática que afecta a un gran número de niños y sus padres: los niños invisibles.

 

Una amiga me contaba su sufrimiento de cuando era niña. Venía de una familia acomodada: la madre ocupaba un cargo alto en su trabajo y el padre era un buen hombre. Así, la madre era muy exigente y siempre sabía "como había que vivir". Y mi amiga había aprendido a vivir según estas normas. Pero de hecho, sufría porque ella era de un carácter muy diferente al de sus padres, siempre había tenido un espíritu más artístico. Ahora bien, en su familia la única manera de recibir aceptación y atención positiva era obteniendo buenos resultados, de acuerdo con las expectativas de los padres.

 

El reconocido terapeuta danés Jesper Juul la definiría como una niña invisible. Una niña con grandes problemas de autoestima debido a lo siguiente: los padres en vez de valorarla por sí misma, la valoraban y elogiaban superficialmente, en función de lo que hacía.

 

Por más que sus padres la quisieran, eran incapaces de hacerle llegar el mensaje de que se la querían por ella misma, sólo por el simple hecho de existir.

 

El caso es que todo niño tiene la necesidad de sentirse visto, aceptado y querido sólo por el hecho de ser y siente como realmente es (al margen de las expectativas de los padres y de otros aspectos externos).

 

En el caso de mi amiga, esta dinámica se fue agudizando tanto que en la época de la pubertad se quiso "hacer realmente invisible y desaparecer" (la cito textualmente). Sufrió la anorexia. Y lo que es más chocante es que sus padres ni siquiera supieron verlo.

 

Juul explica que la dinámica de no ver la esencia de un hijo comienza a ganarse un lugar en situaciones típicas como lo son estos dos ejemplos:

 

1. La hija sube al tobogán y llama a la madre: "¡Mamá, mira!" Entonces la madre mira. La hija se deja caer y le dice: "¿Me has visto?" La madre, inconsciente de que la niña lo único que quería era sentirse vista, la elogia diciéndole: "¡Qué bien, eres muy ágil ". Es decir, la madre ha destacado la acción, dándole a entender (sin querer) que sólo ha visto el resultado, que, de hecho, es lo que cuenta.

 

¿Solución? En una situación así, en que la hija simplemente quiere ser vista, la madre puede reforzar la autoestima de la hija simplemente diciendo: "¡Hola, Ana! Sí te he visto. Parece divertido, ¿verdad? "

 

 

2. El hijo le regala un dibujo a la madre, que llega a casa al final del día. Con este gesto el niño, que la ha echado de menos, no es que le esté regalando el dibujo sino que más bien se le está regalando sí mismo. Por ello, el hijo no espera ninguna valoración del dibujo, sino simplemente ser visto, aceptado y querido por el simple hecho de existir.

 

¿Solución? En un caso así, en lugar de decir "¡Qué bonito!", Se le reforzará la autoestima diciéndole algo como: "¡Gracias, hijo! Qué ilusión! Yo también te he echado de menos."

 

En las sociedades occidentales hay muchos niños que se sienten o han sentido invisibles (casi podríamos hablar de una plaga). Una buena y fácil manera de evitar que esto le pase a tu hijo es: de vez en cuando decirle sin más, fuera de todo contexto, de forma sincera, espontánea y breve "Te quiero".

 

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Coach Jordi Magrinya Vull Un Canvi Barcelona

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